• Redazione

De Australia a la Amazonia: el final está cerca

De Jonathan Salamanca Castro



Los incendios forestales en Australia y en la Amazonia, la contaminación del medio ambiente y la extinción de algunas especies animales son motivos de gran preocupación. El calor persistente y la sequía, por una parte, y las temperaturas especialmente rígidas, por otra, son claros indicios de que el cambio climático debe detenerse.

Un signo del desastre que se está produciendo, son los anuncios emitidos por los servicios meteorológicos de Chile y Argentina, que aseguran que “los vapores de los incendios australianos se habían visto en el cielo a más de 12.000 kilómetros de Australia”.

Los estudios realizados por la Agencia Espacial Internacional a finales de diciembre han puesto de manifiesto que las columnas de humo han atravesado e influido en la calidad del aire, así como sucedió en los incendios en la Amazonia. En esta región de unos 6,7 millones de kilómetros cuadrados, el bosque tropical y pluvial se extiende entre Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela, Surinam, Guyana y Guayana Francesa.

La causa principal de las conflagraciones es la deforestación, especialmente en la zona brasileña, que acoge a dos tercios de las mismas. Las emergencias medioambientales interpelan a las distintas regiones y las unen en la búsqueda de una respuesta y de una movilización colectiva.

La crisis supera todas las barreras religiosas, convirtiéndose en un problema político, económico y social mundial, que puede generar una catástrofe sin precedentes. Siendo los pobre los primeros que pagar el precio.

“Estamos en un punto de no retorno,- escribió el Papa Francisco en la encíclica Laudato sí– No podemos perder más tiempo”. Si no combatimos hoy el cambio climático con medidas drásticas, mañana nos encontraremos viviendo en el más distópico de los futuros imaginables.


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Dall’Australia all’Amazzonia: i rischi per l’ecosistema


di Jonathan Salamanca Castro


Gli incendi boschivi in Australia e Amazzonia, l'inquinamento ambientale e l'estinzione di alcune specie animali sono ottime ragioni per allarmarsi. Il caldo persistente e la siccità da una parte, le temperature particolarmente rigide dall’altra sono chiari segnali che il cambiamento climatico va fermato. Un segno del disastro in corso sono gli annunci trasmessi dai servizi meteorologici di Cile e Argentina, i quali assicurano che «i vapori degli incendi australiani si erano visti nei cieli a più di 12 mila chilometri dall’Australia». Gli studi condotti dall’Agenzia spaziale internazionale a fine dicembre hanno rilevato che le colonne di fumo hanno attraversato e influenzato la qualità dell'aria, gli incendi in Amazzonia. In questa regione di circa 6,7 milioni chilometri quadrati la foresta tropicale e pluviale si estende tra Brasile, Colombia, Ecuador, Perù, Bolivia, Venezuela, Suriname, Guyana e Guyana Francese. La causa principale dei roghi qui è la deforestazione, soprattutto nell’area brasiliana che ne accoglie i due terzi. Le emergenze ambientali interpellano le varie fedi e le uniscono nella ricerca di una risposta e di una mobilitazione collettiva. La crisi supera ogni barriera religiosa, diventando un problema politico, economico e sociale mondiale, che può generare una catastrofe senza precedenti. E i primi a pagarne il prezzo sono i poveri. «Siamo a un punto di non ritorno – ha scritto Papa Francesco nell’enciclica Laudato sì –. Non possiamo perdere altro tempo». Se non combattiamo oggi il cambiamento climatico con misure drastiche, domani ci troveremo a vivere nel più distopico dei futuri immaginabili.

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La Società San Paolo è una Congregazione Religiosa fondata nel 1914 in Italia ad Alba (Cuneo) dal Beato Giacomo Alberione.