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LA VOCACIÓN PAULINA: UN LLAMADO A SER APÓSTOLES Y COMUNICADORES

por Abel Gutierrez



Lo que aprendieron, recibieron, oyeron, vieron en mí, pónganlo por obra

(Fil 4,9).


La llamada de Dios se expresa y experimenta de muchas maneras. En el mundo, algunos son llamados para dar vida a través de la unión familiar, otros son llamados para educar, para sanar, para animar… Pero existen otros llamados a dar vida en el Espíritu; estos han sido llamados a una vocación específica: son los convocados por Dios para anunciar, entre los hombres, el reino de los cielos.

Encontramos en el relato bíblico del A.T la designación especial de Dios de una persona concreta. Por ejemplo, la vocación del joven Jeremías: “Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te constituí profeta de las naciones” (Cf Jr 1,5). Así también se puede pensar en Samuel, en David o en los inicios del reinado de Salomón. En todos ellos hay una característica especial: son invitados por Dios al servicio del anuncio del reino de los cielos. Ya en el N.T. Jesús llama a un grupo, a los Doce, “para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar” (Mc 3,14-15).

Pues bien, existe en la Iglesia una congregación que tiene en su ADN el anuncio del Evangelio haciendo uso de los medios tecnológicos que el progreso humano ofrece: la Sociedad de San Pablo (Paulinos). Son apóstoles, son comunicadores y son consagrados, inmersos en la cultura de la comunicación; esta última es entendida como la capacidad de interconectar con todas las realidades del ser: Mente, Voluntad y Corazón; es decir, realizar una entrega total e integral, de sí mismos con las fuerzas físicas, morales e intelectuales.

Así, el fructuoso apostolado que realizan, inspirado en san Pablo, quien impregnó al mundo con el dulce olor de Cristo, y lo encomiendan a su protección, siempre fiel.

Ser llamados a este estilo de vida comporta algunas exigencias. La principal de ellas es la de vivir en Cristo y darlo al mundo como Camino, Verdad y Vida para la humanidad. En otras palabras: ser capaces de llevar a Jesús y comunicar su buena noticia, siendo discípulos misioneros al servicio de su Evangelio. De esta manera, la carta a los Hebreos nos recuerda que: “En muchas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a los padres por los profetas. En esta etapa final nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha realizado los siglos” (Hb 1,1-2). Para decir con el autor que el acto revelador de Dios a la humanidad está en el deseo profundo de comunicarnos sus designios y de renovarnos cada día su amor.

En consecuencia, muchos de los ambientes en los que el hombre de hoy realiza su vida, están permeados por una profunda cultura de la comunicación, en la que imperan ciertos modelos de transmisión de la verdad, una verdad que en ocasiones es puesta en tela de juicio o relativizada. No así en Jesús: Él nos ofrece la única verdad absoluta, nos da su vida, dándonos el Espíritu, que enriquece con dones y carismas la actividad misionera de la Iglesia, invitada a acoger el mandato misionero de Cristo: “Vayan al mundo entero y anuncien el Evangelio a toda la creación” (Mc 16,15).

Los Paulinos, con su apostolado, están llamados a ser comunicadores del Evangelio, viviendo de Jesucristo y ofreciéndolo al mundo a ejemplo de María. La protección especial de apóstol Pablo los anima a ser en el mundo testigos de su resurrección y deudores de la comunicación divina: “¡AY DE MÍ SI NO ANUNCIO EL EVANGELIO!” (1Cor 9,16). Ser paulinos, es estar en el mundo, siendo sensibles a todas las expresiones que la nueva cultura de la comunicación ofrece, para dar ahí a Cristo, que vive para interceder por nosotros.



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La Società San Paolo è una Congregazione Religiosa fondata nel 1914 in Italia ad Alba (Cuneo) dal Beato Giacomo Alberione.